
Cual cazadora furtiva estaba al acecho
de mi preciada presa, que sería mi víctima
me acerqué sin tocarla siquiera…
solo sentía el eco de su corazón
que palpitaba asombrado y estremecido
su respiración profunda y agitada
todo indicaba que
ante mí se había rendido
más no la atrapé,
ni mucho menos llegué a herirla…
solo quería sentirla que me sentía
Dejé que solo sintiera…
la fortaleza de mi alma guerrera
y de mis ansias de tenerla…
la deje en libertad, que siguiera
pues se que aunque ni la haya tocado
se sintió tan presa mía
como yo presa de mi sed de tenerla…
y le quedó grabada la marca de mi alma
como en la mía la de su alma…
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